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A tener en cuenta
Relación con animales domésticos Un gran número de hogares poseen animales domésticos, perros y gatos principalmente, por lo que uno de los quebraderos de cabeza más comunes en los padres de un bebé es qué hacer con dichos animales, cuál debe de ser la relación entre las mascotas y el bebé y si existe algún tipo de peligro para el bebé.
Normalmente las mascotas sólo muestran un interés inicial hacia el bebé recién llegado a casa, y una vez pasado el periodo inicial de curiosidad, donde se muestran un poco más activos de los normal, vuelven a su ritmo cotidiano de rutina y “aceptan” sin problemas al bebé.
Una táctica buena para aclimatar la mascota, perro fundamentalmente, al recién llegado es permitirle olfatear al bebé para que se acostumbre a su presencia. En el caso de que pasado un tiempo el animal siguiera inquieto o incluso agresivo, es conveniente consultar con un veterinario.
Debemos aislar la habitación del bebé del contacto directo con las mascotas; para ello, es conveniente colocar una barrera en la puerta de la habitación, barrera que impedirá que la mascota entre sin nuestra supervisión en la estancia del bebé. De esta manera la mascota comprenderá que ese espacio es vetado para ella, aunque podremos entrarlo ocasionalmente siempre y cuando estemos presentes.
Las dos reglas que no debemos olvidar para tener una buena convivencia entre nuestro bebé y nuestras mascotas son: jamás dejaremos a nuestro bebé sin la compañía de un adulto junto a nuestra mascota (principalmente pensamos en perros), y tendremos a nuestras mascotas con todas sus vacunaciones en regla y con una correcta higiene.
Convivencia con hermanos mayores La llegada de un bebé recién nacido a casa es un acontecimiento que cambia no sólo la vida de los padres, sino también de los hermanitos mayores del bebé, que en muchos casos se ven obligados a compartir una misma habitación con el bebé por cuestiones de espacio y que perciben como el centro de atención de la casa es ahora el bebé y no ellos.
Si los hermanos mayores del bebé son niños menores de cuatro años pueden tratar de llamar la atención de sus padres de muy diferentes maneras: volviendo a necesitar la ayuda de sus padres para ir al baño o para vestirse (cuando ya habían superado dicha fase), sufriendo trastornos del sueño, mostrándose en exceso irascibles o pudiendo tratar de irritar a los padres, hasta llegar incluso a los extremos de querer molestar al recién llegado irritándole con ruidos o quitándole juguetes. De cualquier manera, dichos comportamientos suelen transformarse en menos de un año en un gran afecto, llegando a desarrollar los hermanitos mayores un sentimiento de protección hacia su hermano pequeño.
Como consejos hacia los padres recomendamos mostrar también afecto y cariño hacia los hermanos mayores al mismo tiempo que se dedica atención al bebé, y tratar de hacerles coparticipes a sus hermanos mayores del cuidado del bebé (animándoles a que nos traigan la ropa del bebé, los pañales, o fomentar los juegos con él).
La casa, espacio sin humo Del mismo modo que una madre fumadora debe dejar de fumar durante su embarazo para impedir un parto prematuro o que el bebé nazca con poco peso, deberemos conseguir por el bien del bebé que el hogar sea un espacio sin humos para evitar cualquier posible problema respiratorio en el bebé.
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